Parc Saint-Paul

¿Conocéis a Pilou? Este pato azul con gorra roja que es la mascota favorita de los niños de Beauvaisis. ¡Os vamos a llevar a recorrer su mundo! Imposible perderse: en el camino, desde lo lejos, podréis apreciar la gran noria y todas las coloridas atracciones (además de su práctico y enorme aparcamiento gratuito).
Situado en un entorno natural, el PARC SAINT PAUL, promete vivir momentos inolvidables entre relajación y diversión. Para un fin de semana o las vacaciones escolares, cruzar el arco con el rostro de Pilou y a disfrutar de un día en familia.
Da igual la edad, ¡aquí todos los días son fiesta!

Con 43 atracciones, este parque os propone risas, sensaciones y buen humor. No hace falta recorrer kilómetros para ir de una atracción a otra ni hacer cola durante horas ¡y eso es fantástico! Para que los más pequeños se diviertan pueden subirse en P’tits Lapins, agarraos bien o bien, subir en los perritos de Pata’Woufs para saltar de alegría y de buen humor. Para que toda la familia descubra las alegrías de deslizarse, subid a bordo de los troncos gigantes de Dino Splahs (¡cuidado que os mojaréis!) o haced un poco de deporte en el lago a bordo de Pédalos Cygnes. Por último, para los más temerarios, probad La Descente Extrême y sus 40 metros de caída libre reservada para los más atrevidos o incluso, podéis instalaros en el Wood Express, la súper montaña rusa del parque, ¡os despeinará!

Tampoco os olvidéis del espectáculo Bubble World donde el arte de las pompas de jabón os embaucará. Y como Pilou piensa en todo, y sobre todo en nuestras familias, encontraréis zonas de pícnic, 5 restaurantes, espacios de vegetación, parques infantiles y, además, un magnífico lago por el que navega el majestuoso Bateau Mississipi.

Aquí, los niños están encantados y los padres, conquistados.

Al colocarnos en la cola de Dino Disk’O, ¡la excitación fue máxima! Tras avanzar unos metros, te adentras en la época de la prehistoria, entre cuevas y huesos de dinosaurios. A continuación, 3 minutos de grandes emociones. Y luego, paran los gritos, los brazos se bajan y la aventura termina. Se escuchan suspiros de alivio, «otra vez», «genial» y las sonrisas se dibujan en los rostros. Al volver solo se quiere una cosa, ¡volver a subir!

Aurélie HUQUELEUX, una mamá a tiempo completo